Llegué tras 8hrs de vuelo. No dormí la noche anterior porque debía estar en el aeropuerto de #Quito a las 3am y entre que hice la maleta, organice trabajo para la semana en la oficina y otros asuntos personales urgentes; llegó las 2am y era hora de prepararse para salir de casa.

El vuelo fue bueno en términos de turbulencias o cosas de ese tipo. Gracias a Dios, todo tranquilo y llegamos bien. No tenía tv. La comida fue “pasable” o como diría mi abuelito: a la hora del hambre, no hay pan malo. Los asientos bastante regular. Los vecinos no tan lindos y grandes. La tripulación hizo la diferencia: súper amable. Y el cansancio hizo lo suyo: dormí casi todo el viaje y la otra hora, leí un libro que debo terminarlo hasta diciembre.

Llegué y no estaba el transfer del aeropuerto al hotel. Tomé un taxi y empezó mi experiencia. Un tour con mucho que ver y una conversación con mi chofer espectacular!

La situación económica de Brasil es muy delicada para todos dijo el taxista. Me recordó que la corrupción es la mala hierba en toda Latinoamérica. Mi nuevo amigo no hablaba bien español y yo, cero portugués, por lo que portoñol fue lo máximo! Hablar de economía y política en portoñol fue divertido, pero la pena de ver un país tan grande y rico como Brasil pasando esta situación, me dolió mucha pena. Mi nuevo amigo me dijo “ya no siguen trabajando en estos puestos (al pasar por unos varios, yo pregunté qué pasaba, la obra se veía muerta e inconclusa), no sabemos cuándo terminan las obras, pero lo peor es que ya cobraron el dinero”. Yo pensé: Que cosa más común! Que historia tan repetida!

Luego se veía a lo lejos de la vía una construcciones tipo conjuntos de casas, también esos abandonaron, me dijo. Le pregunté la razón, porque pensé que sería conjuntos privados, él respondió “si son privados, pero el gobierno les pagaba y ahora con todo el lío de Petrobras acá en Brasil, nada funciona”.

El tour terminó bastante bien y se me hizo hasta corto llegar al hotel después de 1h30 manejando sin tráfico! Miré en el camino varios lugares que podrían potencialidades mucho más para el turismo de esa zona. Me acordé de uno de mis entrevistados el representante del Ministerio de Turismo de Brasil que fue a Quito para el SAHIC hace unos años. Si eso ya era avance -según sus palabras, habían avanzado- cuanto más les falta por recorrer.

El taxista me cobró la tarifa que me indicaron en el aeropuerto, ni un centavo más. Un hombre humilde, correcto, divertido, informado de la situación de su país, dolido por la misma, hasta cierto punto conformé aunque con molesto, pero en sus propias palabras “qué más puedo yo hacer”.

Yo pienso que mucho, creo que podemos hablar por lo menos. Las personas en Ecuador no hablamos mucho de las soluciones, solo de las molestias y los problemas.

Si tan solo pensáramos que sí el consumidor tiene más oportunidades de crecer, el empleo crece, el dinero circula y en algún momento, ese consumidor (yo, tu, él, ella, nosotros, todos) llegará a mi negocio o comprara algo de mi empresa, pues el círculo es virtuoso. El que la economía se estanque no es negocio para nadie, ni para los más ricos, ni para los más necesitados. No es negocio no tener un mercado que no pueda comprar!

Un viaje corto en taxi que me reveló que Brasil es tan lindo, tan nublado San Pablo, pero bonito igual. Aunque no pude conocer casi nada, pues en viaje de negocio suele pasar así, el museo de San Pablo es muy lindo, los parques cercanos a la Av. Paulista donde la única tarde que pude pasear, me encontré con una caravana de políticos. Pocos días, pero muchos momentos!

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